Escrito

El Sufrimiento y la Respuesta

Adam Goodchild ‘02

Este verano, Mickey Morgan me llevó a mí y a varios otros estudiantes dichosos de Oakwood en un viaje inolvidable a Chiapas, México. Chiapas se encuentra en la región sureste de México, es increíblemente fértil y también lleno de recursos naturales. Sin embargo, como resultado de esta riqueza natural, ha sido el punto focal de un conflicto intenso por muchos años. Durante años, el gobierno mexicano y los guerreros zapatistas han peleado por control politico y por la distribución de la tierra. Este conflicto ha dejado muchos ciudadanos afligidos y sufriendo dificultades tanto emocionales como económicas. Aunque por el momento la guerra está detenida, la pobreza está peor que nunca.

La mayor parte de la semana estuvimos en una cuidad de Chiapas que se llama San Cristóbal de las Casas. Allí nos reunimos con varias figuras, incluyendo activistas por los derechos humanos, trabajadores médicos y una organización de medios que ha ayudado a los pueblos indígenas hacer su propia documentación de la lucha en Chiapas. El viaje era tan memorable que sería imposible para mí describir en detalle todo lo que hicimos sin terminar por escribir una novela.

La experiencia mas notable del viaje fue nuestra visita al pueblo de Roberto Barrios. Para llegar, viajamos por paisaje selvático, pasando por grandes campos de pasto y cruzando ríos hermosos. El verdadero fruto del viaje fue la llegada al pueblo, donde miembros de la comunidad nos recibieron de manera muy amable. Allí nos reunimos con un grupo de mujeres tímidas que produce una cantidad grande de artesanía para nuestro proyecto en Los Angeles.

Después de una plática animada con ellas, tuvimos la oportunidad de jugar con los niños de la comunidad. Lo que más me llamó la atención fue que eran algunos de los niños más alegres que he conocido en la vida a pesar de la pobreza y las ásperas condiciones de vida que enfrentan al nivel cotidiano. Pero recibimos el regalo más precioso cuando los niños nos llevaron al otro lado de la comunidad a una cascada escondida y maravillosa. La cascada era como un juguete magnífico de la naturaleza que los niños tenían solo para ellos. El compartirlo con nosotros fue como una recompensa para nuestros esfuerzos en Chiapas y nos hizo sentir muy valorados.

Pasamos los últimos días del viaje reuniéndonos solamente con las mujeres representantes de las cooperativas que nos mandan productos hasta Los Angeles. Pasamos horas comparando los estilos de vida y aprendiendo sobre las dificultades diarias enfrentadas por ellas y sus familias. Estas mujeres muchas veces se levantan a las cuatro de la mañana para moler maíz y hacer tortillas para su familia. Cuando no están cuidando la casa, dedican todo su tiempo libre a costurar y crear ropa que son bellas obras de arte.

La gran tragedia, sin embargo, es que por la falta de un sistema estable de distribución en Chiapas, las mujeres venden esta ropa–producto de muchas horas de trabajo–por dos o tres dólares americanos. Con precios tan baratos, es casi imposible para estas mujeres sacar una ganancia, mucho menos mantener a sus familias.

Ayudándoles a las mujeres salir de esta situación es el objetivo del proyecto de Oakwood. Cualquier fin de semana, se puede encontrar a Mickey y muchos estudiantes de Oakwood vendiendo ropa, bolsas y otros productos de estas mujeres en el Mercado “La Paloma”. El Mercado “La Paloma” es un conjunto ecléctico de vendedores y restaurantes y el sitio de varios eventos culturales.

Trabajando en el Mercado es una experiencia maravillosa, no es solo un acta de caridad sino una oportunidad de hacer una diferencia en la vida de muchas personas. Los productos en el Mercado se venden a un precio mucho mas alto de lo que se podría pedir en Chiapas y todo el dinero se manda a las cooperativas. Quiero invitar a los estudiantes interesados en trabajar en el Mercado a participar, también invito a todos los familiares y estudiantes a darle una vuelta para visitarnos allí.