Escrito

Un estado de la pobreza: Un lugar de la esperanza

Danny Samit ’04

 

Pronto después de que la escuela terminara, estaba en un avión, volando constantemente hacia el desconocido. No sabía lo que iba a experimentar, inseguro de exactamente donde iba y qué iba a hacer cuando allí. Sabía que iba a Chiapas a conocer a las cooperativas de las mujeres y a ayudar a la gente indígena a sobrevivir. Qué no sabía era cómo sería sorprender la experiencia, o eso cambiaría mi perspectiva a la vida.

Antes de que me encienda, deseo dejarle saber donde está Chiapas y qué se está encendiendo allí porque no es conocimiento común. Chiapas es un estado en México del sudeste confinado por el Océano Pacífico al sur, Guatemala al este, los estados de Oaxaca y de Veracruz al oeste, y los estados de Tabasco y de Campeche al norte. En Chiapas, el gobierno mexicano de industrialización está intentando asumir el control de la tierra indígena. La industrialización le ofrece a la gente indígena trabajos, pero estos trabajos manuales no les dan ningún respecto del uno mismo, y en la vuelta para ellos, perderán su tierra, su cultura, su arte, y su lengua. Muchas de la gente indígena rechazan esta oferta, decidiendo separar su relación con el gobierno mexicano y vivir en la resistencia. Viven las vidas resistentes y dolorosas en vez de entregar su cultura y tierra.

En respuesta a esta situación triste, los estudiantes de Oakwood han congregado juntos para ayudar a la gente indígena de México en la resistencia. El proyecto de Chiapas implica a cooperativas de muchas mujeres a través del estado. En la sección de Oakwood de este proyecto, trabajamos específicamente con Las Mujeres de Maíz en La Resistencia, un federación de trece cooperativas de mujeres. Vendiendo sus productos, ayudamos a las mujeres a preservar su arte y a cultivarlo y más importantemente, mantenemos a las y a sus familias vivas.

Durante unos veranos últimos, los grupos de los estudiantes de Oakwood, la facultad, y los alumnos han viajado a Chiapas. Los grupos resuelven con varias cooperativas y organizaciones en una tentativa de aprender sobre qué se está encendiendo allí y cómo se puede o no se puede resolver pacífico. El viaje este último verano era una experiencia asombrosa y muy recompensa.

Viajamos alrededor del estado, cruzando barreras naturales para incorporar áreas subdesarrolladas. Para alcanzar a cierta cooperativa, tuvimos que conducir cuatro horas por el camino, una hora y una mitad por el camino de la suciedad (rocas desiguales), y entonces parqueamos y vadeamos a través de un río. Cuando estábamos a través del río, cambié de mi bañador a pantalones largos más respetuosos mientras que las guías hablaron con tres hombres indígenas. Pasamos seguridad y caminamos una milla más a través de la selva deliciosa, verde. La humedad y el calor se secaron la garganta, y bebí absurdamente mi botella entera de agua, aunque no habría agua potable por horas.

Algunas de las mujeres no eran mucho más viejas que éramos, pero miraban así que diferente, más oscuro, más corto, envejecido de trabajo duro, y adornado en la ropa tradicional brillantemente coloreada. Nos agradecieron por venir hasta ahora verlos, hablando en nuestra segunda lengua común – español. Eran nerviosas, porque las mujeres en su cultura no hablan generalmente con los hombres fuera de la familia (o de extranjeros). Intentamos explicar lentamente (así que ambos lados podrían traducir a y desde sus lenguas maternas) cómo ayudamos a las cooperativas de las mujeres como el suyos a vender las ropas en América en los precios justos. Con tan muchos idiomas hablados, la conversación se movió lentamente. Dimos nuestra penetración en sus estilos de la ropa y cómo cambiarlos para ventas mejores en América, un mercado que nunca verán.

Mientras que hablaba con las mujeres, podría decir que apenas el poder hablar es extremadamente importante para ellas. Mi presencia y mis oídos atentos les hicieron la sensación como sus materias de la historia. . Me dijeron cómo debe difícilmente vivir en resistencia, cuánto más fácil sería dar adentro al gobierno y recibir el dinero y el alimento. En vuelta, tendrían que dar para arriba su tierra – mirándola industrializó – y su cultura. En vez de cultivar, los hombres tendrían que construir los caminos y realizar el otro trabajo manual.

Haciendo las camisas, pantalones, faldas, monederos, y otros productos de la tela, las mujeres son muy importantes en la resistencia. Cada mujer con varios niños, no sé dónde encuentran la época de trabajar, pero es importante para ellos. Es no solamente una manera para que preserven su cultura con arte tradicional, pero también una manera para las mujeres expresarse y la ayuda en la resistencia. El trabajo de las mujeres es importante en estabilizar la micro-economia débil de la aldea. La venta de su ropa hecha de mano al exterior hace su dinero de la aldea, y en los precios justos, podría ayudarles a permanecer vivos.

Abrumaron a las mujeres con la gratitud que alguien cuidó bastante para venir apoyarlas. Dijeron que hace resistir más fácil, sabiendo ellos tiene ayuda al exterior, que no están solos. Intentamos conseguir a través de eso que somos simplemente delegados; hay muchos más que apoyan su causa detrás en nuestra tierra nativa. Una serie de sonrisas y de rasgones seguidos como nos agradecimos, compartiendo nuestros pensamientos y experiencias, vertiendo fuera de nuestros corazones, y lanzando nuestras sensaciones.

Después de cruzar el río y de ir encima del camino de la suciedad, visitamos a cooperativa en un restaurante que estaba en nuestra manera de nuevo a la ciudad. Cuando dos de los representantes (sobre de 300 mujeres) rayo, yo fueron movidos verdad. Tenían vidas ásperas y aguantados tanto, con todo no habían dado para arriba. Expelieron algunas de las mujeres en su cooperativa de sus ciudades originales con nada, izquierdo vivir en las montañas por años. Nos dijeron que nuestra presencia significara el mundo a ellas. El hecho de que cuidamos bastante para viajar a través del mundo para escuchar ellas habla les dio esperanza, y no sabían expresar completamente su gratitud. Era en esa noche que realicé cuánto está ayudando el proyecto de Chiapas al área. Es gente del ahorro, culturas, y las vidas, mientras que da esperanza a los millares que la necesitan desesperadamente.

Más adelante en el viaje, nuestro grupo de los viajeros de Chiapas fue a una aldea de Zapatista. El Zapatistas es el grupo oficial en la resistencia, abarcada de la gente indígena armada y muy bien organizada. Ella usa máscaras negras, con una raja en los ojos. Las máscaras representan la carencia del Zapatista de una voz. Si están tratados bastante un día, dicen que podrán quitar las máscaras. Uno de los comandantes altos de Zapatista de la graduación nos habló en la gran longitud y nos dijo para separar su mensaje a ésos en los Estados Unidos, así que me calcule los diré que a usted, y a pueda repetirustedlo si usted desea. Él habló maravillosamente y a menudo poéticamente en español, aunque algo de él se pierde obviamente en la traducción y mi tomar de la nota. El comandante de Zapatista nos dijo:

“Estábamos aquí primer; merecemos las derechas especiales. Debemos tener autonomía, capaz de desarrollar nuestra propia forma de vida. Estamos en una lucha para rescatar nuestra cultura. No somos terroristas, y utilizamos los brazos para defender solamente las nuestras derechas. Deseamos a gente indígena reconocida. Somos la injusticia de los hombres. Hay porciones de gente pobre en México, pero es mucho peor ser indígena. Se es nueve años desde la sublevación, y todavía no hay respuesta. Uno mismo-eligen a nuestros funcionarios, y nuestra autonomía es pagada con resistencia. El gobierno que intenta conseguirnos dar para arriba. El gobierno está diciendo que no hay pobreza: mentiras.” Él dicho mucho más, sino como un mensaje final él dijo, “él es importante compartir el mundo.”

Su esposa habló con nosotros para un pedacito también, y qué ella tuvo que decir era muy interesante. Es duro ser una mujer en la resistencia. Tienen que despertar temprano y hacer el alimento. Entonces, tienen que hacer el trabajo del artesano; no hay otra manera de sobrevivir. Tradicionalmente, las mujeres no tienen tantas derechas en su cultura. Sin embargo, en la luz de precisar los defectos de la sociedad moderna, el Zapatistas no desea una sociedad dañada sus el propios. Las mujeres son iguales en la resistencia, y toman los brazos junto a hombres. Desempeñaron un papel importante en la sublevación, y es la meta del Zapatistas para las mujeres a ser activas y el participante. Las mujeres eran básicamente esclavos, vendidos por su padre. No fueron a las asambleas o a las elecciones, sino que ahora. La sociedad de Zapatista está cambiando en grandes pasos grandes mientras que intentan construir una cultura aclarada.

Como rotura de las cooperativas por un día, fuimos a Palenque a ver las ruinas mayan. Las estructuras de piedra gigantes maravillosamente diseñadas, eran verdad asombrosas. La sorpresa más grande sobre ir allí era que es nada roped apagado. Podría vagar alrededor como un explorador, o una estrella de la aventura de la acción que intentaba solucionar un misterio. Subí a la tapa de los viejos ziggurats, preguntándose lo que debe haber sido la civilización como la parte posteriora entonces. Me arrastré en alcoves ocultados y vagué a través de las colinas y de los valles, mirando sobre diversas estructuras una docena. Las ruinas mayan son magníficas, y hacen claramente el grande que la gente indígena de México exhibida una vez. Ahora, la gente indígena está en apuro, y debemos ayudarle.

Pasamos el último varios días de nuestro viaje con el la Resistencia del en de Las Mujeres de Maíz. Eran mujeres asombrosas, y realmente conseguimos saberlos y compartir nuestras vidas el uno con el otro. Por este punto, los estudiantes y la facultad de Oakwood han establecido una buena relación con ellas, y los muchos de nuestra estancia trabajaban en cómo mejorar la comunicación y ventas. Las mujeres hicieron cuidadosamente preguntas, buscando las respuestas sus aldeas respectivas. Les dimos nuevas ideas del diseño y compramos muchos de sus ropas para nosotros mismos, nuestros amigos, y nuestras familias.

Puesto que cada uno habló una diversa lengua, la comunicación no era siempre la más fácil. El español era una segunda lengua común entre muchas de la gente, pero era nadie primera lengua. Pueble el rayo inglés o una lengua indígena de México (tres diversos unos fueron hablados dentro del grupo de mujeres). Para comunicarse, jugamos varios ‘ juegos que no implicaron mucho el hablar. Sculpted escenas u objetos de nuestras aldeas fuera de la arcilla, pintamos las velas, bailadas, y cantamos. Gocé el bailar con las mujeres e incluso canté, culpando mi voz en una garganta dolorida (qué canté seguiré siendo un secreto). Después de cantar (una gran fuente del intercambio cultural), era hora de ir. La separación era una experiencia triste, porque crecimos cercanos en nuestro tiempo corto juntos, y el agradecimiento yous se movía extremadamente.

En conjunto, el viaje a Chiapas era una experiencia asombrosa. Pudiendo compartir mi vida con otras – no importa cómo brevemente – recompensaba notable. Las mujeres me ayudaron más que puedo ayudarles siempre, incluso si vendo cada uno de sus artículos. Me enseñaron sobre valor, fuerza, y la determinación al estar parada para arriba para algo que usted cree en y nunca dar adentro simplemente porque es más fácil o más cómodo. Sugiero altamente para que cada uno intente ir, aunque pienso que el viaje del año próximo es ya lleno. Si cualquier cosa, el viaje me enseñó cómo es importante el proyecto de Chiapas realmente está. Cada dólar que vendemos de su ropa ayuda les a permanecer vivos y a asistentes en preservar su cultura, arte, y esperanza. Considere por favor que la vez próxima usted nos ve el vender y dé a ropas una mirada cercana, abundante.